16 de junio de 2015

Cayó asesino de Koni y confesó ante la Policía otros dos homicidios

Como informamos ayer, el asesino de Koni Silva fue atrapado por la Policía de Maldonado anoche, cuando se había parapetado en la casa de sus padres. Hoy declara ante la Justicia, pero en la madrugada reconoció ante la Policía que también fue autor de los asesinatos de Alejandro y Claudia Von Graevenitz.

 

El homicida, de iniciales P.G.S., de 33 años, fue a parar a la casa de sus padres en Ocean Park, Portezuelo. Desde allí la madre del presunto homicida llamó a la Policía avisando que se encontraba en su casa.

Cuando llegaron los efectivos policiales, el asesino intentó volver a escapar, como lo había hecho en la noche del sábado, después de ser perseguido por un campo cerca de San Carlos, con una herida de bala en el hombro y sin un zapato. Así igual, logró eludir el cerco policial.

Los padres del homicida venían colaborando con las autoridades judiciales y policiales apenas se conoció su presunta vinculación con la muerte de la joven Koni Silva (19), asesinada en una cabaña turística de Punta del Diablo a comienzos de este mes.

 

El sospechoso llegó a la casa de sus padres en una camioneta blanca, propiedad de Claudia von Graevenitz, a quien había asesinado la noche del domingo, tras llegar a Punta del Este huyendo de la Policía.

El cadáver de Von Graevenitz, ultimada de varias puñaladas, fue encontrado en el hostal Los Picaflores, próximo a la parada 9 de la Mansa. En ese hostal, cerrado y fuera de funcionamiento, había estado empleado el homicida dos meses atrás.

En el hostal se encontró una campera con un agujero de bala y manchas de sangre. El sospechoso recibió dos impactos de bala cuando era perseguido por la Policía en la noche del sábado. Los balazos apenas lo rozaron. También se encontró un champión, del mismo par del que quedó colgado en un alambrado en la misma noche del sábado.

Luego de la detención del homicida en Ocean Park, y de su traslado al Hospital de Maldonado, la Policía encontró la camioneta Nissan blanca propiedad de la dueña del hostal.

La misma fue escondida en un bosque existente sobre el arroyo El Potrero, en la zona de Chihuahua. En el interior apareció un edredón, presumiblemente robado de la cabaña de Punta del Diablo donde apareció muerta Koni Silva. La camioneta fue abandonada en el lugar por el sospechoso, quien cruzó el arroyo y se dirigió a pie a la casa de sus padres. La casa no tenía vigilancia policial.

En la puerta de la casa de Ocean Park, la madre y la hermana hablaron con El País.

"Es mi hijo. Pero además tengo cinco chicos acá en la casa. Son mis nietos. Es terrible la manera en que pasaron las cosas", dijo la madre.

"Mi hermano llegó a mi casa y se entregó. No podemos hablar más", señaló la hermana del detenido.

 

Huida

El presunto asesino había sido visto por última vez en la noche del sábado en un bosque cerca del camino de Los Ceibos, al dejar atrás a varios policías que lo perseguían en móviles policiales. Durante la persecución el sospechoso fue levemente herido durante un tiroteo.

El sujeto apareció, según entienden los investigadores del caso, la noche del domingo en el hostal donde se desempeñaba como encargado.

Nadie sabe cómo hizo para cubrir los 14 kilómetros de distancia entre ambos lugares. Sobre este punto se manejan algunas hipótesis; entre ellas, que la propia Claudia lo haya ido a buscar para brindarle algún tipo de ayuda.

La Policía —que siempre pareció andar dos pasos atrás del homicida— se decidió a montar una "ratonera" en el lugar la mañana del lunes, ante la posibilidad de que el individuo apareciera por allí.

Para entonces, Von Graevenitz yacía muerta en el interior del establecimiento. El homicida ya se había largado, con la camioneta de la víctima.

El médico forense señaló que el momento de la muerte de la mujer se ubicaría en las últimas horas del domingo.

A partir de estas instancias, el caso del homicidio de Alejandro von Graevenitz cobró otra dimensión.

El productor de arándanos, a comienzos del pasado abril, fue encontrado moribundo, golpeado con un garrote, en su establecimiento de la Ruta Interbalnearia (km 106).

El asesino de Koni Silva fue interrogado por la justicia a raíz de aquel crimen, pero no se hallaron pruebas para incriminarlo y quedó en libertad.

El hombre debe declarar esta tarde ante la Justicia, pero según informó FM Gente, ya reconoció ante la Policía que es autor del crimen de los dos hermanos: Alejandro y Claudia Von Graevenitz

Alejandro von Graevenitz era propietario del hostal que ahora regentaba su hermana. P.G.S. trabajaba allí como encargado.

La jueza penal Adriana Morosini y el jefe de Policía Erode Ruiz, entre otras autoridades, se constituyeron anoche en el lugar del crimen.

El hombre actuó con ferocidad y saña al asesinar a Claudia Von Graevenitz, factor común con las muertes de Koni Silva y del productor de arándanos.

 

Koni

Durante una de las marchas que se realizaron en Maldonado exigiendo justicia por la muerte de la joven, su madre, Marianela González, explicó que no sabía nada de las actividades de su hija porque ella era "muy reservada con ese tema".

También señaló que cuando el homicida pidió dinero a un amigo de la joven "resultó extraño, porque le pidió a una persona a la que Koni nunca le pediría nada y mucho menos plata".

Por otra parte, se mostraron molestos porque una persona "fue al trabajo de Koni y pidió la moto de ella, diciendo que era su hermano, y ellos se la dieron", señaló González sin dejar de llorar la pérdida de su hija de apenas 19 años.

 

Un triple asesino, sin nombre y sin rostro

Aunque el nombre y el rostro del asesino de Koni Silva ya eran públicos desde el domingo en las redes sociales, la Jefatura de Maldonado no brindó su filiación ni divulgó su fotografía, por lo cual los medios de prensa se vieron impedidos legalmente de difundir esos datos para alertar a la población y, quizás, haber evitado otra muerte. A los ojos de la Ley, el individuo, de iniciales P.G.S., es un "primario", no tiene antecedentes penales, y por tanto su imagen y su nombre gozan de protección.

 

Informe: M. Gallardo para El País digital


Comentarios »
Maty
Un espanto. Ojalá se pudra en la cárcel. Buen trabajo de la poli...
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