6 de julio de 2015

Los palmares de Rocha, de Capitata a Odorata

Desde hace un tiempo pasaron a llamarse Butiá Odorata, luego de conocerse que la nominación Butiá Capitata ya había sido registrada con anterioridad en el norte de Brasil.

Biólogos encontraron que se registró con anterioridad en el norte de Brasil, otra palmera con la denominación de Butiá Capitata, y ahora los palmares rochenses, ubicados en su maría en las cercanías de la Ciudad de Castillos,pasaron a llamarse Butiá Odorata.
Las 70 mil hectáreas de palmares son una marca registrada de este departamento. Los palmares son únicos en el mundo por su extensión y densidad, declarados como bien de la Humanidad por parte de la Unesco.

La extracción del butiá, conocido como el diamante naranja en el imponente marco de naturaleza rochense, se consideró que no comprometerá la sustentabilidad del palmar. 
La elaboración de productos gastronómicos a partir del fruto del palmar, no lo perjudica y más bien lo beneficia: en tanto y en cuanto se lo hace conocer, tomando conciencia sobre este patrimonio regional. 

Sin embargo los ejemplares juveniles de esta palmera no soportan el pastoreo del ganado, por lo que sus formaciones puras, conocidas como “palmares”, están amenazadas por esta causa, ya que se ven impedidas de realizar la indispensable sucesión de edades, observándose sólo ejemplares centenarios. Las nuevas generaciones de palmeras Butiá puede apreciarse a la vera de la ruta cuando uno cruza el departamento.

 

Las vueltas del Palmar


Los palmares de esta región son considerados únicos, según los botánicos, sigue algo para Treinta y Tres y para Brasil, indicó a Diario El Este la maestra Marisa Zubía.
Los palmares que aparecen por las provincias de Entre Ríos y Corrientes, pertenecen a la especie Yatay con productos más esféricos y más dulces, siendo parientes. Tampoco, la especie ubicada sobre territorio rochense, nada tiene que ver con la especie que hace un cinturón hasta Perú, de acuerdo a los estudios realizados.
Todavía no sabe aún el fondo de la cuestión, acerca del por qué de una especie única que se asienta sobre territorio rochense. 

 

Alimento milenario

 


Lo que hay hasta el momento, es que en las excavaciones realizadas por la Facultad de Antropología, en los enterramientos encontrados en los Cerritos de Indios, aparecen junto a los restos de seres humanos coquitos de butiá que han permanecido por más de cuatro mil años, como también espinas de pescados. La forma de alimentación de esas poblaciones era a través de frutas y pescados.

Sin dudas un tesoro a resguardar para seguir conociendo y disfrutando.

 

 

 

En base a Eduardo González - Diario El Este
 


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