29 de mayo de 2014
Conociendo e interactuando con el suelo
Esta semana, la Ingeniera Agrónoma Tabs Aramayo Rada nos explica cómo tratar el suelo que usaremos para nuestra propia huerta. Lo que ella llama “La casa para los cultivos”.

Mientras esperamos que los plantines o plántulas estén listos para ser trasplantados del almácigo a la huerta y seguimos consintiéndolos, esta semana preparemos el terreno que servirá de “casa” para los cultivos. Esta es una de las partes más importantes a la hora de tener una huerta. El suelo es la base del crecimiento de los alimentos que produciremos, así que debemos prestar mucha atención.

Preparando el sueloLo primero es ver qué tipo de suelo tenemos, y decidir qué mejoras tendremos que incorporar para brindarle a nuestras plantas la mejor “estadía”. Si el suelo es muy arcilloso, incorporaremos arena fina para mejorar la textura (como se muestra en la imagen 1). Si es el caso contrario, buscaremos tierras contundentes para mezclarlos. En algunas ocasiones, podemos conseguir tierra de construcciones, donde deben remover gran parte de ella para edificar, etc.

Para comenzar, debemos conseguir herramientas para poder mover el suelo, como una pala, un rastrillo y una azada. Existen muchos métodos para plantar, por ejemplo en macetas, paredes verticales, canteros, camas elevadas, etc. Hasta cierto punto, todo depende del espacio que dispongamos y de nuestra imaginación.

Un método que sirve de base para entender y es fácil de aplicar la preparación del terreno es plantar en camas elevadas.

Aquí les presentamos los 6 pasos:

  1. Limpiar el lugar, esto no significa quitar absolutamente todo lo que está alrededor para crear un espacio “perfecto”, más bien se trata de adaptar todos los elementos del lugar para beneficiar el desarrollo de las plantas. En muchas casas hay plantas nativas en el jardín que pueden ayudarnos a balancear el ecosistema, por ejemplo, con los insectos “amigos de la huerta”, o la vegetación que nos protege de los vientos. Pero si existen plásticos u otros materiales inorgánicos, es necesario retirarlos, porque serán perjudiciales, e incluso pueden contaminar el suelo.
  2. Definir los lugares de cultivo, lo más común es fijar líneas rectas, ¡pero no tengan miedo a innovar con otros diseños! Solamente procuren que las tablas de cultivo tengan al menos 1m de ancho, además consideren la pendiente del terreno y que las plantas estén orientadas al norte, para que reciban la mayor cantidad de sol posible.
  3. Planificar qué cultivos irán en cada lugar. ¡Ah, no se olviden de los pasillos! Para poder vigilar y disfrutar nuestras plantas, debemos considerar buenos accesos a cada una de ellas. Un pasillo debe tener por lo menos 50-60cm de ancho. Vale la pena sentarse a dibujar el espacio de la huerta y ver cómo acomodaremos las especies. Podemos asociar distintas especies, según los grupos de las partes comestibles de cada una. En el artículo de la semana pasada, podrán encontrar la tabla donde detallamos esto. Y pensar en el tiempo que estará cada planta en la huerta. Por ejemplo, en el caso del apio, puede quedarse varios ciclos. (Desde la próxima semana y todo el mes de junio, estaremos detallando los requerimientos de cada especie para esta temporada otoño-invierno, esto les dará buenas pautas.)
  4. Para efectos prácticos, pondremos de ejemplo una cama de cultivo recta. Dividiremos la cama en tres líneas. En la primera línea enterraremos toda la cuchara de la pala, que por lo general tiene 30cm de profundidad y daremos vuelta el terrón, si el suelo lo permite, daremos otra palada hasta tener 50cm en total de profundidad. Así iremos avanzando a lo largo de toda la cama, y lo repetiremos en las siguientes 2 líneas. Si los terrones son muy pesados, con la azada romperemos lo más que se pueda hasta que el suelo quede suave.
  5. Para delimitar los pasillos, cavaremos a través de ellos y la tierra se la agregaremos a las camas de cultivo. De esta manera, elevaremos más el área de cultivo y las raíces tendrán más espacio para desarrollarse.
  6. Cuando ya estén listas las mesas de cultivo, pondremos una capa de 5-10cm de compost para darles una mejor bienvenida a las plantas. Y, finalmente, nivelaremos las tablas de cultivo con el rastrillo.

 

Si van a cultivar en recipientes, pueden mezclar arcilla, arena y compost, tal como lo hicimos para los almácigos. Deben considerar un buen drenaje, así que perforen la base de los recipientes. Si tienen macetas, éstas generalmente ya tienen agujeros. Una buena práctica es agregar piedras pequeñas al fondo para mejorar el flujo y la aireación. Como punto importante, para calcular el tamaño de recipiente adecuado para cada especie, consideren que una planta ocupa el mismo volumen en sus raíces que el volumen de las hojas y tallos (parte aérea).

En el proceso de preparar el terreno, dense el tiempo de oler la tierra, diferenciar sus capas; vean si encuentran lombrices, tijeretas, piedritas pequeñas, telitas blancas (micelios de hongos), esa es la parte macroscópica que podemos apreciar del ecosistema que se llama suelo. Todos esos componentes nos ayudarán en nuestra labor de huerteros, ¡así que vayan haciéndose amigos!

Si tienen algún comentario sobre éste u otro tema relacionado con la agricultura responsable, pueden visitar www.facebook.com/HamacaLifeFoodSolutions

 

 

 



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Comentarios:
Beatriz Novelo Machado »
Felicidades , nos estas educando , gracias.
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