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20 de agosto de 2021

Bosque psamófilo, el guardián de la costa

Imagen Ana Martínez

Este tipo de monte es característico de la franja costera del litoral platense y atlántico donde se encuentra formando parches. Prácticamente la totalidad de ellos ya ha sido talada por lo menos una vez. En las últimas, décadas los ambientes costeros han sufrido drásticas modificaciones producto de diversas actividades antrópicas como el turismo, urbanización, forestación, incendios, minería (extracción de arena), ganadería, agricultura y especies invasoras ornamentales, es por eso que, actualmente, estos bosques están en peligro de extinción.

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El ecosistema boscoso característico de nuestra costa es el “bosque psamófilo”

El nombre proviene de los términos griegos psammos (arena) y filos (amigo). Las especies de estos ambientes presentan variaciones morfológicas en respuesta a los distintos factores abióticos que caracterizan estos ecosistemas (salinidad, alta evaporación, vientos fuertes y sol permanente) y están adaptadas a los sustratos arenosos, los cuales suelen presentar cierta movilidad (dunas, arenales), baja materia orgánica disponible y fuerte drenaje.

Imagen Ana Martínez

Este tipo de monte es característico de la franja costera del litoral platense y atlántico donde se encuentra formando parches. Se trata de un monte relativamente bajo, conformado por árboles, arbustos, cactáceas, hierbas, trepadoras y epífitas. Si bien su composición de especies es similar a la de los montes ribereños y serranos del sur, por su particular asociación y localización, constituyen formaciones únicas en la región. Entre los árboles destacan el coronilla (Scutia buxifolia), canelón (Myrsine laetevirens), molle (Schinus longifolius), molle rastrero (S.engleri), aruera (Lithraea brasiliensis), tembetarí (Fagara hyemalis), tala trepador (Celtis iguanaea), arrayán (Blepharocalyx salicifolius) y chal chal (Allophylus edulis).

Imagen Sandra Corbo

Es común encontrar la única gimnosperma nativa Ephedra tweediana y también son típicas las cactáceas (Cereus hildmannianus y Opuntia arechavaletai), la espina de la cruz (Colletia paradoxa) y la envira (Daphnopsis racemosa). En Rocha este bosque tendría una vinculación con la vegetación leñosa de restinga del sureste brasileño presentando especies como Sideroxylon obtusifolium, Varronia curassavica, Annona maritima y banana do mato (Bromelia antiacantha). 

Estos bosques tenían una distribución mucho más amplia y eran el componente leñoso habitual antes de la implantación de especies exóticas fijadoras. Al  ocupar una zona de mucho estrés ambiental (arenas móviles, fuertes vientos, gran carga salina en el aire, calentamiento de la arena) su equilibrio es muy inestable y lo hace muy vulnerable a las presiones. Ha logrado sobrevivir gracias a la presencia de las cactáceas, la espina de la cruz y la envira, que son especies no consumidas por el ganado y protegen los rebrotes. Prácticamente la totalidad de estos montes ya ha sido talada por lo menos una vez.

Imagen Martin Abreu

En las últimas décadas los ambientes costeros han sufrido drásticas modificaciones producto de diversas actividades antrópicas como el turismo, urbanización, forestación, incendios, minería (extracción de arena), ganadería, agricultura y especies invasoras ornamentales.  Esta sucesión de alteraciones ha fragmentado y reducido la extensión del monte psamófilo, limitándolo a áreas relictuales, y actualmente está en peligro de extinción. El ambiente costero constituye hábitats de especial importancia para muchas especies: el 63 % y 65 % de las especies de anfibios y reptiles citados para el país y más del 46 % de la avifauna y el 52% de la mastofauna habitan en zonas costeras.

La principal amenaza a este monte ha sido el desarrollo turístico. La urbanización fue precedida por la plantación de especies exóticas para fijación dunar las cuales han ido invadiendo toda la zona ocupada por el psamófilo. Al mismo tiempo se crearon carreteras, ramblas, calles y viviendas,  afectando al monte. Los remanentes siguen corriendo grave peligro, ya que se encuentran ubicados en zonas con alto potencial turístico. La desaparición de los últimos parches existentes implicaría la pérdida de formaciones vegetales únicas en la región, y la consecuente extinción de especies endémicas. Urge la adopción de medidas de conservación de este tipo de monte, que sólo se desarrolla en nuestro país.

PROTEJÁMONOS PROTEGIENDO NUESTRO MONTE NATIVO

 

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